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Seguro que recuerdas tu primera vez hablando en público

 

Es posible que te sucediera como a mí y te sintieras como un verdadero flan, todo me temblaba, la voz, las manos, se me secaba la boca, lo pasé fatal.

Recuerdo que fue en un aula impartiendo una formación en ventas, aunque el tema lo dominaba, porque era mi actividad habitual, me sentí impresionado por el momento al ver todas las miradas “clavadas en mi persona”

Con la boca seca y con necesidad de beber agua les solicité un descanso o receso para “reponerme”.

20 años después, siempre les comparto esta historia a los alumnos que capacito, para que tomen conciencia de que si quieren hablar en público lo pueden hacer, es una cuestión de práctica, de motivación y de olvidarse de uno mismo y pensar más en los intereses de tu audiencia.

Esto último se lo recomiendo a aquellas personas a las que entreno en mis sesiones de Coaching y Mentoring…

Me suelen decir: “Me pongo muy nerviosa” “tengo miedo a quedarme en blanco” “No sé si mi mensaje les interesará…” “Siempre que hablo en público me bloqueo”, etcétera…

A todas esas frases suelo responder:

¡Olvídate de ti mismo/a y céntrate en lo que le interesa a tus clientes, público o audiencia!

Sé que no es tan fácil, bloqueos emocionales, miedos, inseguridad, falta de confianza, inexperiencia, etcétera. Efectivamente, no es tan fácil si no damos un paso hacia adelante y comenzamos a exponernos.

Esta frase siempre me la dijo mi madre:

“David, si quieres crecer necesitas exponerte, salir de tu zona cómoda”

Después de muchos años de escuchar aquella frase, creo que mi madre sigue teniendo razón, en esto también, allá donde sales de tu zona de confort es donde subes un nivel como ser humano y te das cuenta de que “cuando te atreves, puedes”

¿A qué viene toda esta historia?

Tiene que ver con el asunto de esta entrada:

Los 11 problemas más habituales en una comunicación en público:

  1.  Falta de conexión inicial con los oyentes.
  2.  Inexpresión en el uso de nuestro cuerpo.
  3.  Presentación del material orientada más al intelecto que a la parte emocional.
  4.  Tener temor al fracaso.
  5.  Ausencia de contacto visual con los asistentes.
  6.  Falta de sentido del humor.
  7.  Poca claridad en el propósito del discurso, debido a una preparación inadecuada.
  8.  Escasa habilidad en el uso del silencio.
  9.  Nula energía, lo que desemboca en un tono apagado y carente de influencia.
  10.  Lenguaje aburrido y falta de material interesante.
  11. Ausencia de un llamamiento a la acción o petición a la audiencia.

 

¿Te ha sucedido algo parecido? Me gustará conocer tu experiencia al hablar en público.

Si quieres conocer cuál es tu estilo de comunicación accede a tu informe DISC, en él encontrarás cómo eres y cómo te ven los demás.

 

Saludos,

David Blanco

davidblancoperez.com

 

 

 

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